jueves, 6 de enero de 2011

Decepción.

Cuando creo que todo va bien, que puedo salir airosa de una situación peliaguda, el mundo me recuerda que pase lo que pase en la Tierra, ella seguirá rotando, sin parar. Y que hasta lo que parece resuelto en los primeros minutos, puede dar el giro más inesperado que me encuentre en la vida, para ponerse del revés. Y ¿Qué pasa cuando eso ocurre? Pues que solo me queda echarme las manos a la cabeza y llorar, esperando que todo pase, aunque se que ya nada puede cambiar.
Quizás la primera vez puedas pensar, bueno, los astros se alinearon para que esto ocurriese, pero no pasa nada, que no creo que se vuelvan a alinear por mucho tiempo. ¡Nunca es así!
En este mundo hay ganadores, pero para que los haya, tiene que haber perdedores...¿Y quién será el "dichoso" portador de tan "codiciado" título? Fácil respuesta: Los que menos recursos tengan.
En esta vida hay tener amigos hasta en el infierno, y mucho dinero. Y si, por alguna razón, careces de una numerosa suma de dinero, olvídate de llegar lejos. Porque a la cima de la montaña llegan los que tienen algún poder sobre la sociedad, mientras que los demás que se esfuerzan por conseguir llegar, solo sirven de alfombra para que los "poderosos" pisen.
La mala suerte siempre me ha perseguido, y en esta ocasión, se ha pasado.

miércoles, 5 de enero de 2011

:)

Todos, sin excepción posible, nacemos con una fecha de caducidad, como los yogures. Esa fecha es la que limita nuestras acciones. El problema es que, a diferencia de los yogures, nunca sabremos cuando caducaremos. Nos pasamos toda nuestra vida pensando en nuestra fecha de caducidad, sin darnos cuenta de que los que realmente importan son los días que pasas pensando en ese último. Cuando era pequeña solía pensar que, pese a lo que todo el mundo decía, nuestro futuro no está escrito, somos nosotros quién, con nuestros actos y decisiones, lo escribimos. La visión de un futuro es imposible, puesto que  que una acción llevada a cabo en el presente condiciona el futuro. Puedes equivocarte, y gracias a esos fallos, el futuro cambia y nunca podemos estar seguros de lo que sucederá. Por todo eso, siempre he pensado que no importan nuestros errores, porque quizás nos ayuden a mejorar en un futuro no muy lejano. Y siempre tengo que recordarme a mí misma que la vida son dos días, que cuando te quieras dar cuenta tu tiempo se acabó y no queda más que lamentarse. Hasta ese día, no te lamentes de algo que sucedió, porque gracias a eso aprendiste una valiosa lección. Por todo esto, solo me queda decir: Vive como si fuese tu último día en la tierra, ya que lo desconoces...Porque ese día puede ser mañana. Ríe y que todo el mundo te vea feliz, no tengas miedo. Y por último, pero no menos importante, Ama, ama como si nunca nadie te haya hecho daño, porque tu príncipe azul está a la vuelta de la esquina, así que, sigue caminando, hasta el final de tus días, con una hermosa sonrisa en tu rostro.

martes, 4 de enero de 2011

La vida es un camino lleno de piedras. Muchos no llegan al final porque dudan en apartarlas para poder caminar. Otros, en cambio, no dudan en moverlas, y llegan al final del camino sin ningún problema. Pero las piedras pesan e, incluso, hacen daño. Y es aquí, en este punto, cuando demuestras suficiente valor moviéndolas, sin importar las consecuencias, sin importar las heridas, caminando con la cabeza bien alta, con la seguridad de que ninguna piedra se interpondrá en tu camino. 

lunes, 3 de enero de 2011

¿Me amarás igual con 80 años?


- Quiero estar contigo para siempre...
+ Mira que para siempre es mucho tiempo...
- Pues, ¿Sabes una cosa?
+ Dime.
- Estoy dispuesto a correr ese riesgo, solo por ti.
+Eso es muy dulce, pero sabes que nada puede dudar para siempre...
- Te juro que esto que yo siento por ti es amor, con las cinco letras, en mayúscula, negrita, subrayadas, y, si te apetece, en colorines...
+ Oh...
Colocando su dedo índice en sus finos labios rosados, susurró:
- Pero puesto que siempre voy a quererte, te pediré solo una cosa a cambio...
Ella, abriendo mucho los ojos y con cara de sorpresa, asintió con la cabeza a la vez que dijo: + Pídeme lo que quieras, que si está a mi alcance, haré todo lo posible...
- Es muy simple... Déjame decirte todo lo que te quiero, déjame rozarte y hacer como que fue un accidente, para poder ver como tu piel se eriza con al contacto con la mía, déjame dormir apoyado en tu pecho, para sincronizar mi respiración con los latidos de tu corazón, déjame mirarte cuando hablas, cuando ríes, déjame observarte, tus gestos, tus muecas, déjame abrazarte sin motivo alguno y, por último, déjame robarte tantos besos como quiera...
+ Trato hecho.
Sellaron el pacto siguiendo uno de los puntos enunciados por él. Con un beso, sincero, no muy largo, pero suficiente para transmitir todo lo que sentían, para compartir ese sentimiento que tenían en común, para fusionar ambas almas...Para siempre.