miércoles, 25 de enero de 2012

Wario Land 3.

Cuando tenía 7 años me compré un juego, un juego del que nunca había oído hablar, comprensible debido a mi corta edad. Nada más llegar a mi casa enchufé la Game Boy Color azul y amarilla de Pokémon, con un Pikachu en un lado…¡Me encantaba! y atontada por mi nuevo juego me pasaba horas y horas frente a la pequeñísima pantalla en la que, si querías ver algo, tenías que colocarte bajo una lámpara…
Poco a poco fui pasándome el juego, hasta que llegué a un mundo en el que me era imposible resolver nada, y me di por vencido.
Puntualmente cogía el juego y me lo intentaba pasar sin éxito ninguno. Hasta que por fin HOY lo he conseguido, he llegado al último mundo, y he matado al malo final…
Hace un mes o dos, no recuerdo bien, me acordé de aquel juego y cai en la cuenta de que era una “burla” del Super Mario, por eso se llamaba Wario…
También me di cuenta de todos los avances que tenemos hoy en día, de la gran cantidad de variedad en cuanto a juegos se refiere. Hay de todos los colores, de todas las edades y para todos…Y aún así, los niños de hoy en día no son felices…
Y agradezco haber nacido en la época en la que nací y me crié, una época en la que se apreciaba lo que se tenía, porque no había más. Una época en la que tu juego y tu consola eran tu tesoro más preciado, no como hoy, que es simplemente un utensilio para que tu niño se calle un rato. Una época en la que si tenías los 150 pokémon, eras el puto amo

jueves, 21 de abril de 2011

Σ 'αγαπώ

Todos hemos llegado a ese punto en nuestra vida, en el que nos planteamos realmente quienes somos, y lo más importante, a dónde queremos ir.
Siempre he dicho que nuestra vida es un camino de piedras, y cada persona tiene un camino correspondiente...¿Pero qué pasa cuando el camino de una perona se cruza con el de otra? Yo os lo voy a decir...En ese momento tienes que pensar qué hacer, decidir caminar sola, o acompañada. Si te decantas por la segunda opción con un poco de tiempo, llegarás a sentir eso tan bonito que la gente llama AMOR Pero, ¿Qué es el amor? Es algo a lo que todos estamos condenados a sentir, por gracia para unos o por desgracia para otros. El amor es un lazo invisible que te une a una persona, sin importar papeles firmados, ni documentos que lo prueben. El amor es algo tan impredecible y tan dificil de entender...
Pero he de decir que cuando decides caminar junto a alguien, primero hay que pasar por muchas cosas, pero a medida que el tiempo pasa, sientes que si esa persona se alejase de ti, no sabrias como caminar, no sabrías si quiera como levantarte del suelo si cayeses ni sabrías por donde caminar.

El amor es para todos, sin excepción alguna. El amor es compresión, es apoyo, es complicidad. El amor son ojos que brillan cuando esa persona sonríe, son miles de besos que jamás fueron pedidos, si no más bien, robados, son abrazos o simples caricias que hacen que tu piel se erice, que "se te pongan los pelos de punta".

Por suerte,  yo lo encontré, y con que solo me diga "Hola" me pongo nerviosa, después de más de año y medio juntos...Todavía me ilusiono cuando le oigo subiendo las escaleras de mi casa, todavia me pongo nerviosa cuando me mira, sin pestañear, todavía me vuelven loca sus labios, y cuando me besa, soy incapaz de hacer otra cosa...es su magia que me envuelve, que me desconecta del mundo. Me encanta su forma de ser, con defectos incluidos. Me encanta esa parte de él que solo yo conozco. Me muero cada vez que sonríe. Me derrito cada vez que me abraza. Me muero cada vez que me susurra cosas al oído, e incluso cuando me canta con su mano en mi corazón.
Le quiero, con defectos y virtudes.
Porque, pese a que he cometido errores, él todavía esta a mi lado, sin importarle mis caídas y mis tonterías, que no son pocas.
Y toda palabra se me queda corta para expresar lo mucho que siginifica él para mí, mi vida entera.
Gracias Carlos, gracias de corazón.


You're here, there's nothing I fear,
And I know that my heart will go on
We'll stay forever this way
You are safe in my heart
And my heart will go on and on 
 ·······
Love can touch us one time
And last for a lifetime
And never go till we're gone

 

lunes, 4 de abril de 2011

Mi cárcel.

Sentada en uno de los muchos sillones incómodos del cercanías le rondaba un pensamiento...Una nube apocalíptica de cosas. Y es que lo sabía, ella era una caja, llena de cosas inútiles, pero que juntas hacían su función perfectamente, como el mecanismo de un reloj...¿Acaso era esto nuevo? Nada nuevo, nada. 
Estaba rota por dentro, destrozada, pero ella todavía mantenía su sonrisa por fuera. Ella nunca había sido de mostrar sus sentimientos...Nunca había llorado en público, nunca pedía ayuda, incluso cuando realmente la necesitaba. Ella dejaba pasar el tiempo. Ella disfrutaba con el Sol. Ella amaba la música. Ella adoraba leer, y todo lo que eso suponía...
...El tren paró en seco, y poco a poco fue abriendo los ojos, y tras unos segundos, pudo ver a través de la ventana...
Un prado verde, soleado, flores, muchas flores de mil colores que se le antojaron como un arco iris en el suelo. Un lago cristalino que completaba el escenario de postal. 
Demasiado real para ser cierto, demasiado irreal para sus pensamientos.


La gente había desaparecido, estaba ella sola, acompañada del sonido de los pájaros, del viento y del olor a libertad...Esa libertad que tanto había ansiado durante mucho tiempo, esa libertad escondida, esa libertad que se fue y jamás volvió. Corrió y corrió durante horas, gritó y saltó. Descargó toda la adrenalina de su cuerpo...
Y para cuando se quiso dar cuenta de que estaba completamente sola, era demasiado tarde...No había tren alguno, no había sol brillante, las flores estaban marchitas y negras, el agua del lago ya no era transparente, era horriblemente verde, y ya no estaba tranquila, se movía, círculos que ampliaban su diámetro, hipnotizantes...Aunque esa sensación desapareció pronto, tan pronto cuando vio que unos ojos se abrían debajo de las ondas...
Corrió, corrió todo lo más que pudo, pero no de libertad, corrió presa por el pánico. Ese era el mundo que estaban creando, destruyendo la belleza y transformándola en todo menos bello.
Bloqueada por tanta nube de pensamientos, sus articulaciones no coordinaron, perdió el equilibrio y cayó. Y cuando su cabeza toco el suelo, se dio cuenta de una cosa...
Todos somos prisioneros. Todos tenemos sueños o pesadillas, que nos atrapan y no nos dejan salir de nuestra cabeza. Nuestra mente es nuestra propia cárcel.
La despertó el sonido del tren, llegando a su destino.





lunes, 28 de marzo de 2011

Madrugar.

Me gusta levantarme temprano. Me gusta el olor a tostadas y café. Me gusta oír a mi madre haciendo zumo de naranja con 'la maquina de sonido infernal' que más que exprimir naranjas, parece que esté taladrando una pared. Me gusta sentarme casi durmiendo y untarme los dedos de mermelada y mantequilla y si eso...las tostadas...
Me gusta tomarme la leche en mi taza de siempre,  Cola cao, nada de Nesquik y dos cucharadas de azúcar, ni una más, ni una menos.
Me gusta la sensación de frío cuando me echo agua a la cara, me despierta, mientras oigo la radio o simplemente canciones aleatorias.
Me gusta pasarme minutos y minutos lavándome los dientes, e incluso echo de menos, cuando era pequeña, que mi madre se pusiese a mi lado a controlar si lo hacía bien, es lo que tiene vivir en una familia de dentistas...
Me gusta vestirme rápido cuando me ponía el uniforme, ahora me gusta más sentarme delante del armario a elegir la ropa. He de admitir que en ocasiones echo de menos esa camisa de rayas que tanto calor me ha dado en toda mi vida, y ese jersey granate con el escudo del colegio...
Me gusta ir andando a todas partes, sin prisa. Me gusta fijarme en lo que hace la gente, unos leen el periódico, otros esperan el tren, otros simplemente el semáforo, otros pasean a su perro, otros desayunan en cafeterías..Poco les importa a ellos tu vida, o a donde te diriges en ese momento, bastante ocupados están ya, por eso me gusta mirarlos. Me gustan los trayectos sola en el tren, no lo puedo evitar, disfrutar del paisaje, disfrutar del sol que entra por la ventana, disfrutar de la prisa que llevan los hombres trajeados, con carteras bajo el brazo.
Por que sí, me gusta madrugar para pensar, para disfrutar el día y que sea más largo de lo que en realidad es. Porque a las once de la mañana, ya no queda mañana para disfrutar.