miércoles, 20 de mayo de 2015

Maremoto

Me bautizaron con rayos y truenos, con agua de lluvia salada.

Dijeron:
“Será tempestad y huracán, borrasca y temporal.
Será calma y tormenta.
Será oportuna, absurda y constante,  
cual lluvia de verano



Será brava como un mar enfurecido”

viernes, 16 de enero de 2015

La banda sonora de nuestra vida.

La canción todavía resuena en mi cabeza, aún te escucho reír mientras bailamos en tu coche al ritmo de la música, al ritmo de esa canción, al ritmo de nuestras carcajadas.

Mientas, en mi cabeza sonaba una frase de aquel libro…

<<Y en ese momento juro que éramos infinitos>>

Y quería que así fuese, quería que su sonrisa fuese infinita, quería que su mano, agarrando la mía, no me soltase nunca, quería que la música sonara eternamente.                                           
Y en ese momento, en ese preciso instante lo supe; no quería que aquel viaje terminase…Pero ¿Por qué tenía que hacerlo? Dadnos kilómetros que los llenaremos de música y risas.



Hagamos de esta felicidad la banda sonora de nuestra vida.



lunes, 1 de diciembre de 2014

Oh Londres


Te dejo, Londres. Te dejo pensando en un retorno y una promesa. Quizás en un mundo paralelo no duela tanto, pero nunca lo sabré y siempre nos quedará ese café que nos tomamos tú y yo a solas.

Oh Londres,
Me enamoraste, casi sin querer, despacito. Eso y mierda es lo mismo, decías al caer la noche mientras te confesaba mi amor, pero no tienes ni idea ‘colega’, mierda son estas ganas infinitas de vivirte, de quedarme y perderme en ti.

Oh Londres,
Cuanto más lo pienso, más te amo.
Nos volveremos a ver, nos prometimos. Pero hasta entonces no me queda más que refugiarme en ese mundo paralelo, en el que me pierdo en tus calles, en el que nos juramos amor eterno y nos fundimos en uno.

Oh Londres,
Ciudad de las historias infinitas, de los sueños que están por cumplir, de momentos sin respiración.
Y yo he de hacer tripas corazón y volver a eso que llaman casa.
Pero casa es donde el corazón está y yo te presto el mío.


Necesito borrar ese beso con rabia y ganas del principio del libro y escribir             
–rogando por que seas tú quien relea esta historia–
 "Londres, 30 de Noviembre de 2014"


Oh Londres, siempre serás mi debilidad. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Oda a la locura.

Nuestra historia podría ser como aquella canción con ritmo Irlandés que tanto me recuerda a ti, y te felicitaría la navidad de forma peculiar, mientras, borracho –de amor– acaricias tu guitarra. Porque yo podría ver un tiempo mejor, donde todos nuestros sueños se hiciesen realidad.

Pero mis labios no fueron para ti más que una playa casi virgen, por la que te paseabas con cuidado de no dejar huella. Insensato, pisaste fuerte.
Quiero pensar que al menos me recordarás como “aquella puta que se llevó tus poemas” como decía tu autor de poesía favorito…

Tú, que recogiste estos trocitos de lo que antes era yo y me hiciste fuerte.                                 
Tú, que llamabas a la cordura.                                           
A mí, que me dominaba la insensatez.
Éramos, pues, el perfecto equilibrio.


Pero tú me enseñaste que el amor no entiende de razones y que el perfecto equilibrio no existe. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

El diablo lleva converse negras.

Esta noche he vuelto a soñar con el diablo.
Bailábamos bajo un cielo de media noche. Nuestros besos, el dulce sabor del pecado. 
Y aunque nunca tuviésemos una canción, tarareábamos la melodía en un suspiro.
Y bailando en silencio nos recordábamos con la mirada todos los pecados que una vez prometimos cometer
...
Pero yo nunca he sabido bailar


domingo, 27 de abril de 2014

Conversaciones con mi Ego.

Finalmente ha pasado lo que siempre he temido, mi inspiración se ha ido. Es como si hubiese echado el freno de mano y todo lo que hiciese a partir de ahora oliese a neumático quemado. 
¿Quién habló de musas? ¡Que le jodan, yo he echado a la mía!


¿Y ahora?

Ahora supongo que solo queda sobrevivir, emborracharse, llorar un poco, vestir como si la vida no importase…

¿Ser un escritor?

Ahí te he visto rápida. Los escritores estamos borrachos de amor, pero lo peor no es eso, sin duda lo peor son las resacas de amor. Cuando cada centímetro de tu cuerpo duele, cuando tu estómago pide a gritos ayuda y tu cabeza te grita ‘te lo dije’

¿Y qué haces entonces?

Escribir. Escribir con sangre y lágrimas.

Y vomitar. Vomitar todo el amor que bebiste.




Y volverte a enamorar. 

jueves, 27 de marzo de 2014

Golondrinas

Como pajaritos danzando y cantando al unísono en el vasto cielo, así eran nuestras noches,  ¿Recuerdas? 
Y si la única manera de tocar el cielo es la locura de transformarme en ave y que me hagas volar, te ruego que con tus labios me vuelvas loca hasta que la altura me de vértigo.

sábado, 18 de enero de 2014

At your best

I think people are more beautiful,
when they aren’t trying to be.
When you catch them...  
     
daydreaming, giggling, dancing, sleeping...

When the light reflects perfectly off their face,
giving them a heavenly glow.
When you catch them doing a silly little dance whilst cooking up dinner. 
When they are lying in bed, tangled in sheets, sleeping.
Not having a single bad thought cross their precious mind.

That’s when I find you at your best.


*Creo que la gente es más hermosa 
cuando no tratan de ser.
Cuando los pillas
Soñando despiertos, riendo, bailando, durmiendo...
Cuando la luz refleja a la perfección su cara
dándole un resplandor celestial.
Cuando los pillas bailando un bailecito mientras cocinan la cena. 
Cuando están tirados en la cama, entre las sábanas, durmiendo. 
Sin un solo pensamiento malo cruzando su preciosa mente. 
Así es como te encuentro en tu mejor momento. 

jueves, 16 de enero de 2014

"Y esta vez será eterno"

Sus palabras todavía le acariciaban las mejillas cada noche en vela. Su último beso todavía le deseaba buenas —y solitarias— noches. Aquel abrazo que llevaba con él la promesa de un retorno. “Volveré” le susurró, “nos volveremos a encontrar”. Cada noche ella se sentaba en la ventana y encendía una vela, que iluminaba con un resplandor dorado intermitente. Pasaron los días, los meses, los años. Pasaron alegrías, tristezas, penasy su vida. Con su último suspiro apagó la vela y cuando abrió los ojos en la oscuridad, él le tendió la mano susurrando: “Llevo mucho tiempo esperándote” 

viernes, 10 de enero de 2014

Rain

...Y fue entonces cuando mi corazón me dijo: "Corre, corre, abre el paraguas que va a llover aquí dentro" 

jueves, 9 de enero de 2014

Sueños



Aparecías en mis sueños como un sueño. 
Serías la envidia de Shakespeare y su “Play within a play” 
Eres mi “Dream within a dream 



* Obra dentro de una obra
* Sueño dentro de un sueño

miércoles, 8 de enero de 2014

Secuelas de una larguísima nota de rechazo

«Si vas a intentarlo, que sea a fondo. Si no, mejor que ni empieces. Puede que pierdas familia, mujer, amistad, trabajos y hasta la cabeza. Puede que no comas en días, puede que te congeles en un banco de la calle. No importa. Es una prueba de resistencia para saber que puedes hacerlo. Y lo harás. A pesar del rechazo y de la incertidumbre, será mejor que cualquier cosa que hayas imaginado. Te sentirás a solas con los dioses, y las noches arderán en llamas. Cabalgarás la vida hasta la risa perfecta. Es la única batalla que cuenta.»

martes, 7 de enero de 2014

#Strong

¿Y qué si te digo que me gustan los retos, que me gusta el riesgo y que en las decisiones arriesgadas se encuentra la verdadera felicidad? ¿Qué pasaría si te dijese que no me pienso rendir? Que cuando la vida me dé a elegir entre A o B yo siempre elegiré la más difícil, porque cuando alcance la victoria, el gozo será aún mayor. Así que, que se prepare el mundo porque de momento el mar está en calma, pero se avecina una tormenta. Y esa tormenta va a ser más fuerte que nunca.

miércoles, 1 de enero de 2014

WW3

Y mientras estallaba la guerra tras nuestras ventanas, nosotros librábamos nuestra propia batalla, cuerpo a cuerpo, sin más armas que unos besos y nuestras respiraciones agitadas convertidas, en ocasiones, en gemidos. Los cristales temblaban al mismo tiempo que nuestras anatomías. A decir verdad, no recuerdo si se oían los bombardeos de la calle, solo recuerdo las explosiones en mi interior. Debía hacer mucho frío por cómo se erizaba mi piel, pero solo recuerdo un calor abrasante que me ahogaba, impidiéndome producir sonido alguno. Mis manos, anhelantes de un último roce antes del final, buscaban ese calor. Mis labios encontraron un fuerte donde esconderse, presos por el pánico. Íbamos a ganar esta batalla o morir en el intento. Y esa muerte no iba a ser tan amarga ya que lo último que haríamos en esta vida sería tocar el cielo.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Banksy




"I mean, they say you die twice. One time when you stop

breathing and a second time, a bit later on, when somebody 

says your name for the last time" 

[and it is in the last one 

when you stop being immortal]



sábado, 28 de septiembre de 2013

Bum, bum. Tic, tac.

[…En mi mente todavía resuena el sonido de la lluvia estrellándose contra el suelo, la melodía de los pequeños riachuelos que se formaban en aquellas calles angostas e irregulares y el silencio humano. Porque cuando llueve dejamos de oírnos mutuamente para escuchar el sonido de la naturaleza en su máximo esplendor. Os puedo asegurar que la lluvia en aquel pueblo medieval no es, ni por asomo, como la de vuestros pueblos…]

…Oía el tintineo de las gotas aterrizando sobre el ventanuco cuadrado del desván. Un haz de luz grisácea iluminaba la estancia, nada más. Podía ver el polvo de cientos de años revoloteando sin rumbo por la habitación. Mi guarida. Mi habitación oculta a más de 500 kilómetros de casa. Y así me sentía yo, lejana a todo lo cercano. Cercana a todo lo lejano. Hacía años que nadie entraba allí y olía a viejo, humedad y abandono. Y por eso me gustaba. Solía sentarme en un baúl y probarme sombreros de copa antiquísimos, saludar al aire tendiendo la mano caballerosamente, solía jugar con mi reflejo en el espejo de madera de roble que perteneció a mi tatarabuela, solía probarme vestidos de antepasados que tenían más polvo que lentejuelas y flecos. Me hacía llamar la Marquesa del Álamo, y con zapatos de charol, varios números más grandes, paseaba por todo el desván, imaginando ser anfitriona de envidiables cócteles y recepciones, sonreía con la punta de los dedos cuidadosamente colocada sobre los labios, hacía reverencias a mis invisibles invitados y removía el polvo del suelo mientras bailaba con copas de champán en la mano. Revivía la historia de aquella casa centenaria. Cuando me cansaba, lo guardaba todo cuidadosamente y pasaba a examinar fotos en blanco y negro. Ventanas al pasado olvidadas en el suelo, reposando sobre una pared.
  Era feliz. Era una niña.

 Pero aquel día escuché algo que nunca antes había escuchado. Un sonido rítmico y repetitivo. Tic, tac, tic, tac…Busqué durante varios interminables minutos en los que el sonido crecía cada vez más. Abrí baúles, moví cuadros, aparté cajas y, por fin, apareció. Dentro de un estuche marrón de piel encontré el mayor tesoro que había entre tantos trastos viejos. Un reloj de cuerda, tan preciso que podía escuchar, si prestaba la atención necesaria, todos sus engranajes en movimiento. Corrí escaleras abajo, empujé el portón y me apresuré calle arriba, hasta el paseo de la Alameda, reloj en mano. Me senté un banco tan alto que los pies me colgaban y los mecía lentamente en el aire. Había dejado de llover y yo había encontrado un tesoro.


Me cubrí con la capucha la cabeza, bajé del coche y me dirigí hacia el gran portón de madera grabada con el escudo de mi familia, empujé y unas escaleras de madera se abrieron paso ante mis ojos. Seguían igual de viejas como las recordaba. Miré hacia arriba, el gran ventanal, que seguía teniendo un cristal roto, fruto del paso del tiempo, y sonreí al ver que el cielo era de color gris. Justo como aquel día. Lentamente recorrí todos los rincones de aquella casa, rincones que escondían historias, pues además de casa, antaño fue la consulta médica de mi bisabuelo. Subí, acompañada por el crujido de la madera, las escaleras hacia mi guarida, después de tantos años. La misma luz alumbraba la pequeña habitación llena de tesoros, pero yo solo buscaba uno en concreto, que recordaba perfectamente. Agarré el estuche de piel y corrí escaleras abajo. Esta vez no me dirigía a la Alameda, esta vez el camino era algo más largo. Empezó a llover tan fuerte que el agua dificultaba el paso por las estrechas y mal pavimentadas calles. Con más esfuerzo del habitual, llegué al castillo, ahora convertido en parador. Un grupo de turistas, refugiándose de la lluvia me miró curioso. Pasé por su lado a paso ligero, dejando pequeños charcos de agua por donde pisaba. No me importaba. Subí las largas y pequeñas escaleras de caracol hasta la torre más alta. Llegue a la muralla y sin detenerme corrí hasta una piedra que sobresalía. Subí encima, abrí el estuche, saqué el reloj, le di cuerda y con los ojos cerrados escuché una última  vez su rítmico tic tac. Aún con los ojos cerrados, lo lancé al vacío.
Igual sí que es verdad que estoy un poco majareta, igual es verdad que perdí el rumbo de mi vida, igual es verdad que me dejaba llevar, cual marioneta. Pero lo que sí era verdad es que había perdido todo aquello que un día me importó. Llorando, vi como el reloj se hacía añicos contra una de las rocas y el agua arrastraba todos sus engranajes. Justo como mi corazón. El tic tac del reloj moviendo las agujas. El pum, pum de mi corazón bombeando sangre. El primero desapareció, el segundo se aceleró. Uno sustituyó al otro.


Lancé el reloj porque las horas ya no me importaban. Porque el paso del tiempo ya no podía hacerme más daño. Porque las heridas eran tan profundas que ni el tiempo era capaz de curarlas. Así que decidí vencerlo, a mi manera.


Ahora solo queda esperar…Esperar a morir, esperar a vivir. ¿Qué más da? 

martes, 23 de julio de 2013

Turn off the lights

Quería morir en silencio, salir de puntillas y apagar la luz. Pero me olvidé de que, aún con todo mi corazón a oscuras, tarde o temprano, mis ojos se acostumbrarían a la oscuridad y volvería a verte.

domingo, 21 de julio de 2013

♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

Me regalaron ocho corazones por si uno se rompía. Lo que no me dijeron es que un corazón roto duele como ocho.


domingo, 9 de junio de 2013

Bebiéndote.


Bebiendo té, bebiendo-té, bebiéndote. 
Bebiendo tus recuerdos y sonrisas. 
Bebiendo tus suspiros. 
Aquí te espero, bebiendo té.

domingo, 2 de junio de 2013

Me quiere, no me quiere.

- ¿Que por qué me regaló una Dalia en lugar de una rosa o un clavel? ¡Ah! esas flores bonitas, sí, pero vulgares. Vamos, ¡Todo el mundo puede conseguir una rosa! Ahora, si te consigue una dalia, esta terriblemente enamorado de ti. Créeme.

- ¿Y en que te basas para decir eso, Doña Sabionda?

- Buena pregunta. Verás, pequeño saltamontes. ¿Cuántos pétalos tiene una rosa? Yo te lo diré, pocos. ¿Y un clavel? Menos. Pero las dalias...Las dalias tienen cantidad de pétalos. Intenta contarlos. No podrás. Que te regalen una dalia es símbolo de amor eterno.

¿Y quién dice eso?

- ¡Yo! Mira, todas hemos jugado al juego de "Me quiere, no me quiere" ¿Verdad? Ahora imagina jugar con una dalia. Las dalias tienen tantos pétalos que ese juego se vuelve casi eterno. ¿Y, es que, qué hay más eterno que el mismísimo amor?